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Luces y sombras de la moda española

Mi querido amigo Jesús Mazón, responsable del área social y cultural de Espacio Fraile y Blanco Santander supo que acudía a la ciudad para presentar mi novela Puta no soy y tuvo la gran idea y generosidad de convencer al modista cántabro Luis Alonso de que abriera su taller a un grupo de amigas de la moda, blogueras, creadoras, para escucharme hablar sobre moda. Y elegí un título para charlar que me parece que resume muy bien la situación de ese mundo, que es una de mis pasiones, en España: Luces y sombras de la moda española. invitacion Luis

La tarde se presentó magnífica en Santander, tras una intensa lluvia en la mañana. Y sería eso, sería el gran poder de convocatoria de la unión de ambos, el caso es que su salón se llenó (por cierto de mucho negro). Un salón maravilloso acostumbrado al arte del modista, que escuchó mis palabras y acabó escuchando incluso una aria improvisada y bella de una de sus amigas soprano y amante de la moda, en presencia, entre otras, de la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Santander, Miriam Díaz Herrera, que salió de la charla pensando en cómo podía trabajar el Consistorio para mejorar la situación de la moda en Cantabria.

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Estudio del modista Luis Alonso.  Santander.

Mis primeras palabras fueron para explicar que según el último Informe Económico del Negocio de la Moda en España 2015, elaborado por el portal especializado Modaes.es, la moda significa el 2,8% del PNB de nuestro país, subiendo una décima en un año. O que la balanza en cuanto a importaciones y exportaciones cada vez se acerca más al equilibrio: en abril de 2015 se exportaba un 5,8% y se importaba un 6,33%. Se trataba de dar un punto positivo a lo que sabía que finalmente iba a terminar con puntos negativos, como la poca producción de la moda española, la mínima distribución o los precios elevados.

Mi visión es la de una profesional que ha trabajado sobre el mundo de la moda a nivel nacional e internacional, que ha pasado años recorriendo Milán, París, Nueva York, al paso que marcaban sus pasarelas de moda. Que ha conocido el prêt à porter, pero también la Alta Costura, capaz de distinguir, por tanto, los desfiles de una buena pasarela, los diseñadores de ropa de los creadores de moda, los conocedores de la moda y los conocedores de tendencias. Por eso les hablé de los creadores que triunfan fuera, de los que triunfan dentro, pero también de los que no lo han logrado. Porque habría que conseguir responsablemente que el gran talento que hay en España, el gran ingenio creador, fuera una de las banderas de nuestra marca España, como lo es de la marca Italia o de la marca París.

Hablamos de desfiles. De Sybilla, premio Nacional de Moda, un premio del ministerio de Educación y Cultura que se ha fallado recientemente y en cuyo jurado tuve el honor de participar. Hablamos de la calidad. De los accesorios, de un calzado en el que España es tan fuerte, como lo es en la ropa de novia, por ejemplo. Y de una de mis obsesiones que es la de conseguir hacer negocio de la moda española. Porque cada vez que llevo algo de algún creador español siempre hay alguien que lo valora en su justa medida. Y porque creo en la moda española, que he difundido desde diferentes medios, y porque estoy segura de que hay que profesionalizar más aún un sector que puede darnos muchas alegrías. Y porque se lo merecen.

En la presentación que hizo Luis Alonso para dar paso a Jesús Mazón que tuvo bellas palabras sobre mí, nos reímos mucho cuando Luis confundió el título de mi novel y la bautizó como Soy puta.
En la presentación que hizo Luis Alonso (al fondo) para dar paso a Jesús Mazón (a mi derecha), que tuvo bellas palabras sobre mí, nos reímos mucho cuando Luis confundió el título de mi novel y la bautizó como Soy puta.

Allí estaba también la creadora Rocío Mozo, que el viernes 4 y el sábado 5 realizó en Santander una venta privada de su colección de otoño-invierno, y que tuvo la generosidad de destinar el 10 por ciento de sus ventas para donarlo a la ONG Apramp (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), que es también la fundación a la que yo he donado los derechos de autor de mi novela. Veía así cómo cerraba el círculo de mis pasiones, dando la posibilidad de unirse el mundo de la mujer, el mundo de los derechos de la mujer, y el mundo de la moda, el estilo de vida, el buen gusto, la cultura de la moda…, mis pasiones por las que trabajaré siempre. Esté donde esté.

Viva la Navidad

Sí, sí, a pesar del estrés, del gasto, del esfuerzo que nos deja exhaustos. No sé si será el efecto del black friday que ha llegado como Halloween para quedarse, aunque yo no tuve tiempo de comprobar su efecto más que en los atascos, o si lo será el de la iluminación de las calles que me sorprendió para bien, el caso es que anoche se me instaló una sonrisa (ita) prenavideña que espero que atraviese las fiestas y me acompañe hasta que la famosa cuesta de enero nos saque alguna lagrimilla después de las de emoción que (al menos a mí) se nos escapan durante el 24, las uvas y los Reyes Magos.
imageimageEl estrés es el lógico en los momentos en que quieres solucionar mucho y tienes la sensación de no llegar a nada. Y durante bastante tiempo me pareció ridícula e incluso maliciosa esa manía de querer darlo todo en Navidad, ese deseo de ver a todo  el mundo y agasajar. Serán los años. Será esa sensación de agro de las desapariciones que van marcando la existencia. Será el placer de las apariciones que van llenando tu vida y la de tu entorno. Serán los problemas que te salpican. Serán las soluciones que te preocupan. Qué será, será (🎼🎼🎼) …, será el cóctel de todo ello y mucho más, el caso es que desearía que ese ambiente que nos rodea y que generamos de amor, de inmenso amor, de deseos de felicidad en estos días no tuviese fecha de caducidad.

Por eso no me importa el estrés, ni despotricaré este año de prisas y atascos. Porque nada es gratis. Y es el precio de los agobios tan bajo para lo que cuestan otras emociones que, además, suelen ser de naturaleza y resultados menos gratos. Por eso, celebremos la Navidad.

Cada año, la misma pena

Hace unos días leí que en Australia habían hablado de emergencia nacional ante la realidad de 25 mujeres asesinadas en el primer trimestre de este año. ¡Emergencia nacional! ¿Y en España? ¿Deberíamos hablar también de emergencia nacional? 48 mujeres víctimas de la expresión máxima de la violencia de género. Matadas por sus parejas o ex parejas (nada de muertas, como aún se empeñan en decir algunas personas y en algunos medios). Asesinadas por quienes un día tanto las quisieron o dijeron quererlas. Es bueno recordarlo en noviembre, es necesario hacerlo el 25 de noviembre, día internacional contra la violencia ejercida hacia las mujeres. Fe-no-me-nal. Salvo algo: no lo olvidemos mañana en favor de otras causas. Esta no es que afecte a las mujeres, que por supuesto que sí, es que afecta a toda la sociedad. A nosotras por víctimas. A los hombres porque no es posible que la causa de la igualdad se ponga sin su intervención, no es posible perseguir la igualdad efectiva, una vez lograda la legal, sin su complicidad. A los niños, porque quedan huérfanos, y más que eso, quedan traumatizados para toda la vida, como no podría ser de otra manera, cuando incluso en ocasiones son testigos de la violencia y posterior asesinato (44 este año han quedado huérfanos y 4 han sido asesinados como una expresión más de la violencia contra sus madres).

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Hombres violentos.

Jóvenes que siguen manteniendo unos estereotipos que suponen su preponderancia sobre las mujeres, confundiendo amor con posesión.

Mujeres y jóvenes que mantienen estereotipos que suponen la preponderancia de sus hombres, confundiendo amor y celos, control y amor, como si la noche de los tiempos se hubiera empeñado de seguir en negro sin dar paso al amanecer, manteniéndose en  la sombra de la vida oscura sin capacidad de ver la luz, secuestradas en vida. Por eso mi empeño en que estas mujeres puedan vivir, incluirse, todo lo posible en ese otro mundo que para mí es solar, el mundo de la moda, de la estética, de la curiosidad por lo bello, porque eso también puede hacer feliz a quien solo y continuamente llora.

Es tan incomprensible el fenómeno, tan anormal, tan irracional, que resulta inaudito que hoy, en el siglo de la mayor comunicación posible, de la mayor información al alcance de cualquier mano y cualquier cerebro, se someta a esas mujeres a la violencia, mujeres que no entienden su situación, ni de donde viene y que ignoran hasta dónde puede llegar. Cuando esto además se produce entre los jóvenes, parece aún más extraño que consientan el trabajo en contra de su autoestima, que toleren el control ejercido sobre ellas, en muchos casos  a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales, que asuman que un chico les dé un empujón o un bofetón. Y menos aún se entiende que con la ley que impera en nuestro país, una ley que con sus fallos es una gran ley, ejemplo para otros países, socialmente hayamos quedado tan anticuados.

La sumisión de quien exige al otro una forma de relación sometida. La sumisión de quien se empeña en salvar una pareja, sin entender que es su propia vida la que debe mantenerse a flote. El miedo de quien piensa que sus hijos perderán si se marchan, si denuncian… El dolor de quien no denuncia por no querer hacer daño a los hijos, sin ser consciente de que los hijos cuando sufren más es en la convivencia con la violencia y no digamos tras un asesinato de su madre. El trastorno anímico de quien siente que la amenaza, los golpes van a ejercer la auténtica presión constrictora de la víctima, infligiendo dolor y hasta la muerte si esta se resiste a su intención de reducirla a la mínima expresión de su personalidad. Así funciona la violencia.

Hay un continuo crecimiento de la concienciación, llegando hasta los programas de televisión. Y sin embargo hay un repunte violento y machista, de micros y macromachismos que impiden que hoy se acabe con una lacra, con una enfermedad social que empieza a afianzarse en los más primitivos estadios de la educación. Por eso el trabajo responsable de todos es necesario. Cada uno en sus puestos de su propio mando. Para recordar mañana, cuando ya no sea más el 25 de noviembre hasta 2016 que la violencia puede llegar a matar, pero que, además, hay que recordar esa otra violencia que se produce de manera mucho más sofisticada, de forma soterrada, la violencia psicológica, que en ocasiones se acaba ahí y en ocasiones se enreda y enreda hasta aniquilar por completo la autoestima, derivando en mal trato físico, pudiendo conducir hasta el asesinato.

Estilo de vida y violencia de género

Cartel de la presentación en Güímar.
Cartel de la presentación en Güímar.

Durante mucho tiempo he dicho que vivía con dos sombreros: uno ligado a mi actividad laboral que siempre ha estado ligada a las revistas, a la comunicación del estilo de vida, de la moda, de la mujer, y otro ligado a un aspecto más social, donde la reivindicación de derechos de la mujer y de la infancia (no en vano soy patrona de la ONG Save The Children) y más genéricamente de los derechos humanos, han ocupado mucho de mi tiempo y mi energía. Sin embargo, en los últimos años, y sobre todo después de escribir mi novela Puta no soy, he descubierto que lo idóneo es unir esos dos sombreros. Y haciéndolo he hecho otro descubrimiento aún más interesante y es que en realidad llevo haciéndolo consciente o inconscientemente, metiendo uno dentro del otro, desde hace ya mucho tiempo, algo que es muy estimulante.

 


imageLo llevé a la consciencia el pasado sábado, durante la presentación de la novela en la librería Agapea, de la capital tinerfeña, y no solo porque en el público hubiera mujeres bellísimas, aficionadas a la moda, en unos casos, empresarias de moda en otros, sino porque el presentador del acto, lo empezó justamente preguntando si las revistas femeninas son una manera de afianzar estereotipos en la sociedad que marcan la desigualdad entre hombres y mujeres, desigualdad que está en el fondo de cualquier hecho de violencia contra la mujer, siendo la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual (tema de mi novela) la máxima manifestación de la violencia ejercida contra la mujer. Mi contestación fue contundente: son precisamente las revistas femeninas las que, aunque hablen de moda o de temas más teóricamente femeninos, a través de sus reportajes y de sus entrevistas contribuyen a un empoderamiento de la mujer, “al menos, aquellas que yo he dirigido”, dije. Y ahí me di cuenta de que mi interés por unir los sombreros, llevaba ya mucho tiempo siendo una realidad. Y estoy segura (y trabajando en ello) de que en un futuro habrá acontecimientos que demuestren que la unión de esos dos sombreros serán un hito.

La alcaldesa de Güímar y la vicepresidenta del Cabildo en la Casa de la Cultura de Güímar.
La alcaldesa de Güímar y la vicepresidenta del Cabildo en la Casa de la Cultura de Güímar.

La experiencia canaria ha ido más allá de la presentación en Santa Cruz de Tenerife. Porque empezó en otra localidad cercana a Santa Cruz, donde me resultó impresionante el tato con sus mujeres y el trato con los estudiantes de bachillerato. Enseñar la realidad de las mujeres víctimas de trata, hablar de esta violencia justo en los días previos a la celebración del 25 de noviembre, día contra la violencia de género, es especial porque las sensibilidades están más receptivas. Hacerlo, además, en una de las localidades que ha vivido en sus carnes uno de los recientes asesinatos de mujeres, en Güímar, ha sido excepcional, porque afortunadamente todo el mundo es consciente de que en efecto la trata es violencia. ¿Todos? No. No todos. Los estudiantes del Instituto Mencey Acaymo no tenían ni idea de que la trata pudiera estar tan cerca de ellos. Es más, tampoco muchas personas de la localidad pensaban que el fenómeno de la trata afectara a España o no eran conscientes de que es la trata de mujeres y niñas uno de los nutrientes de la prostitución. Y conseguí lo que siempre busco: concienciación, pero además, intención de actuar, responsabilidad individual. Me dijo una asistente al acto de presentación en la Casa de la Cultura que yo era una gota en el océano, pero que el océano se componía de gotas. Y me hizo feliz. Y dejé a su alcaldesa, Luisa Castro, pensando en cómo iba a ella a trabajar y a moverse desde el consistorio Y creo que pronto lo sabremos. Muchas gracias. A ella, pero sobre todo a las grandes mujeres de la asociación Afammer en general y de Afammer Tenerife en particular. Porque solo su ayuda, solo su empeño en que Tenerife conociera la realidad de la trata ha hecho posible que presentara allí mi novela. Son mujeres de verdad, mujeres ligadas a la tierra, mujeres ligadas a la vida, que pelean por mejorar la vida de sus mujeres y de sus familias… y, además, amantes de la moda y de los ¡complementos de moda! Muchas gracias.

Y hablo de Afammer en general, porque gracias a la organización he tenido la inmensa suerte de presentar la novela en Zamora y Cuenca, y recientemente, además de en Tenerife en La Rioja, donde el recibimiento fue maravilloso en el acto “Hoy tomamos café con”. Allí en un acto en el que había más hombres de lo habitual en estos acontecimientos, puede ver también las caras estupefactas escuchando sobre datos, sobre casos y reflexionando sobre los establecimientos públicos en los que pueden estar estas víctimas, cerca de ellos, lo que corroboró la policía local. Nunca sabré cómo darles las gracias.

Presentación en el acto "Hoy tomamos café con", organizado por Afammer en Logroño.
Presentación en el acto “Hoy tomamos café con”, organizado por Afammer en Logroño.

Más parisina que nunca

image imagePodría escribir los versos más tristes, que diría Neruda, y serían siempre palabras, que no quiero escribir de rabia, aunque las escribo con la rabia de la sangre derramada, con el horror en la retina de tanta imagen a lo largo del fin de semana, con el agradecimiento de que la masacre siendo enorme no se convirtiera en gigante al no haber permitido la entrada a dos de los terroristas en el Estadio de fútbol, con la alucinación de que tanto odio pueda caber en chavales menores de veinte años a quienes obviamente han lavado tanto el cerebro que no temen por sus vidas a las que dan el mismo valor que a la del resto, o sea nada, por lo que no les importa matar ni inmolarse. Leer más »

Contra el terrorismo machista

2015-11-07 13.13.2741 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año a manos de sus parejas o ex parejas. Hay, además, cuatro casos, en estudio, hasta determinar si las muertes son o no causadas por la violencia de género, esa que se ejerce contra las mujeres por el mero hecho de serlo, por la creencia absurda y vieja de que el sexo masculino debe dominar al femenino, lo que por raro que parezca sigue presente en muchos sectores de nuestra sociedad, en muchos países… Es cierto que el Tercer Mundo es mucho más frecuente que en el Primer Mundo. Es cierto que la feminización de la pobreza agrava el fenómeno, que hay lugares en los que no es que se violen los derechos de las mujeres, sino que directamente se atropellan, hasta el punto de llegar por ejemplo a la lapidación, por ejemplo, como ha ocurrido la semana pasada en Afganistán, con una mujer de entre los 19 y los 21 años, acusada de adúltera. Pero no es menos cierto que en nuestro Primer Mundo, en nuestra Europa, en nuestro país europeo, muchas mujeres siguen sufriendo malos tratos por parte de quienes comparten o han compartido su vida. Psicológico y físico. Mujeres dominadas. Jóvenes que no tienen derecho a vivir su vida. Esposas que son pegadas o asesinadas cuando expresan su deseo de separarse de quienes, normalmente, las someten a golpes, a insultos, a vejaciones. Mujeres de todas las edades, cada vez más jóvenes, aunque parezca mentira, que piensan que es bueno que su enamorado sea celoso o que le permiten controlar sus teléfonos móviles, secuestradas en aparente libertad. Mujeres de todos los estratos sociales, pobres y ricas, ricas y pobres, licenciadas y con pocos estudios, ejecutivas, empresarias, nobles…, ni un solo tipo de mujer ni un solo tipo de hombre es inmune a esta lacra.

Pero mucho ha cambiado. Hoy he sabido que mucho ha cambiado. Porque medio millón de personas no pueden equivocarse. Y sí, digo personas.  Porque hoy, en la manifestación contra las violencias machistas, en Madrid, había muchas mujeres, como no podía ser de otra manera, pero también niños, muchos niños, y hombres, familias enteras, como una demostración de que el machismo debe ser definitivamente desalojado de nuestra sociedad.

Y es cierto que a pesar de las asesinadas de este año, a pesar de la cantidad de estudios que hablan de cómo los jóvenes siguen perpetuando estos prejuicios ancestrales que permiten que la discriminación continúe, hace ya tiempo que la violencia ejercida contra las mujeres es cada vez peor percibida por nuestra sociedad. Desde luego, yo he comprobado cómo en diez años no solo es que las leyes hayan cambiado para protección de las mujeres (ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género), sino que socialmente no es admisible el conocimiento de un hombre que maltrata a su mujer. Ya no. Otra cosa es que lo hagan. Pero socialmente nadie lo aprueba. Como nadie entiende que un hombre propine un cachete a su mujer o le grite amenazante en una mesa rodeado de amigos. Hace aproximadamente diez años que comencé a interesarme por la violencia, por sus causas, por las mujeres que la sufrían, por los hombres que la infligían. He de reconocer que no todo el mundo lo entendía, que había personas que pensaban que se trataba de una emoción personal, de una obsesión. Hoy, más allá de las leyes, más allá de las críticas que puedan verterse contra la ley integral, se ha asumido por parte de la sociedad que las mujeres maltratadas deben ser protegidas; que hay que poner los medios para que no se produzca ni si reproduzca, para que no exista esa tentación de seguir sometiendo a las mujeres, lo que directamente tiene que ver con la educación; que las mujeres que sufren cualquier tipo de maltrato deben denunciar (34 de las 41 asesinadas este año no habían denunciado y 26 mantenían la convivencia con sus asesinos).

2015-11-07 13.06.53 Pero hoy, 7 de noviembre, pasará a la historia como el día en el que en España se salió a la calle para recordar que no queremos más mujeres asesinadas. “No están todos. Faltan las muertas”, se coreaba esta mañana. “No están locos. son asesinos.” Hoy ha sido un hito que demuestra que hay una gran parte de la sociedad, que excede a las mujeres, convencida de que esta es una responsabilidad de todos. La experiencia del 7 de noviembre, con un Paseo del Prado, una calle Alcalá y una Gran Vía madrileñas teñidos de morado, color símbolo del feminismo, no puede caer en saco roto. Ojalá fruto de esta gran manifestación se paren las cifras de muertas. Ojalá fruto de esta gran manifestación, la movilización social sea tan importante, que hayamos roto el círculo maléfico de la violencia.

Querido Jesús del Pozo

El miércoles 28 de octubre tuve el inmenso honor de presentar el libro -maravilloso libro-, editado por la periodista María Eugenia Alberti y publicado por Turner, sobre la figura del gran diseñador Jesús del Pozo, fallecido en 2011.

Libro-Jesús-del-Pozo

El edificio que el Istituto Europeo de Design tiene en la calle Larra de Madrid fue testigo de las presentaciones de Enrique Loewe, Isabel Yanguas e Iñaki Gabilondo. Y este es el texto (parcial) que preparé para la ocasión:

Buenas noches, gracias a Pedro Trólez y a Perfumes y Diseño por invitarme a presentar este libro homenaje a Jesús del Pozo. Gracias a Iñaki Gabilondo, Isabel Yanguas y Enrique Loewe por acompañarme en la mesa.

Lo primero que tengo que decir es que yo quería mucho a Jesús. Mi cariño por él preside este acto.

Lo segundo que tengo que decir es que quiero mucho a María Eugenia Alberti, a Pitusa. Pocas personas la llamamos así. Jesús lo hacía. Yo también. A él le dio clases de francés. Aunque en alguna entrevista relacionada con este libro, María Eugenia ha declarado que con poco éxito. A mí me dio clases diarias de prensa femenina desde una revista Dunia que vivía los albores de la moda española al tiempo que se hacía fuerte y enseñaba una nueva estética a las mujeres de este país.

María Eugenia fue mi gran mentora en unos años en los que eclosionaba la moda española y me produce gran ilusión la edición magistral de este libro al que Jesús, perfeccionista por naturaleza, creo que no le hubiera corregido ni una coma, un libro en el que han participado 30 firmas muy importantes del mundo de la moda, la arquitectura, el diseño…, en definitiva 30 amigos. Y como mentora, es gracias a María Eugenia que acabé queriendo a Jesús que removió los pilares de la moda y que, a pesar de todo, se mantuvo austero. Como escribió la periodista Margarita Rivière en el libro, “a medio camino entre la costura y la creación de vanguardia”.
Yo compré bastante prêt à porter de Jesús. Tuve amigos en su showroom. Compraba a precios magníficos ropa de sus colecciones. Por eso tengo este vestido (un vestido color vino burdeos de terciopelo y con forma de tulipán invertido). No hagáis cuentas con los años. Ya las he hecho yo. Tiene más o menos 25. Lo sé porque es muy característico de una etapa de Jesús en la que hizo estos trajes. Y sobre todo lo sé porque lo lucí por primera vez en la presentación de la primera revista que dirigí, una revista de viajes. Y es una satisfacción poder llevarlo hoy como homenaje al gran creador que fue. Y sobre todo es una satisfacción que se haya mantenido tan bien este terciopelo maravilloso.

Pero, bueno, es que una de las grandes cualidades y de las grandes imágenes de marca de Jesús del Pozo, fue precisamente el cuidado de los tejidos. Si algo le distinguía era eso, tejidos y colores. A Jesús podía distinguírsele por los colores que a mí siempre se me antojaban más cercanos a los del otoño que a los de la ruta de la seda, tal vez cercanos también a la paleta de los monjes tibetanos de aquellas Alpujarras a las que a él muchas veces se escapó.

Jesús era un perfeccionista. Pues solo alguien perfeccionista puede ser capaz de hacer arte con arpillera y alta costura con rafia.

Un perfeccionista y con un gusto exquisito. Que seguramente podría haber vivido donde le diera la gana pero decidió quedarse en Madrid. No quería alejarse de España, de su calle Almirante, que debería hacerle un homenaje, ojalá esto le llegue a la alcaldesa. No quería alejarse de sus madriles (¿verdad que tenía un ligero acento chulapón y verbenero, en su elegancia rubia?). No quiso alejarse de su familia, de sus adoradas hermanas y de su sobrinería, que le tenía cautivado.

Y en España trabajó, peleó, siempre luchando, y muchas veces con una cierta tristeza ante una industria que (sobre todo en sus inicios de un prêt à porter más masivo) a duras penas entendía sus costuras, su lejanía del diseño al uso.

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Lo pasó mal en algún momento, vaya, en algunos momentos. Pero el trabajo recompensado, su buen gusto, su labor con los más jóvenes, y desde luego la aparición de algunos ángeles y arcángeles de exquisito aroma, permitieron que sus últimos años, incluso bajo la sombra de la enfermedad, fueran más cómodos y favorables.

Pero como era perfeccionista, como era un genio, nunca se sentía seguro. Siempre le recuerdo igual al acabar sus desfiles. Ibas a saludarle y a felicitarle al kissing room o al backstage y siempre te preguntaba: “¿De verdad te ha gustado, mi niña?”. Digo ese mi niña y me emociona porque así lo decía. Y así de cariñoso era, lo que no equivale ni a pelota ni a adulador; de hecho, no tenía pelos en la lengua, y, si algo no le gustaba, ningún prejuicio le impedía soltarlo, a veces incluso abruptamente, tanto como gentilmente era capaz de cautivarte.

Su apariencia frágil podía engañar. Jesús tenía muchísimo carácter. Y mejor talante.

Él quiso quedarse en Madrid, en España, pero lo cierto es que estoy convencida de que si Jesús hubiese vivido en París se habría convertido en uno de los grandes a nivel internacional. Su capacidad crítica le hizo decir que España era una potencia en diseño, pero no en moda. Sin embargo, el peleó por extender sus conocimientos incluso a través de la enseñanza, poniendo en marcha un curso para profesionalizar el sector, con el respaldo de la Cámara de Comercio de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos. Porque él creía en el diseño y quería a la moda. “Después de 35 años de luces y sombras en la industria algo he aprendido y espero que en este curso lo pueda reflejar y poner a disposición de los alumnos», dijo al inaugurar el curso. Era el año 2009. De las sombras, no vamos a hablar. De las luces, mejor. Y las tuvo e importantes.

En 1976 había mostrado su primera colección en París. De hombre. En 1980 la primera de prêt à porter de mujer.

En 1989 y 1990 en la Fashion Foundation de Tokio y en la Court Carré du Louvre, en Paris.

Su éxito venía precedido por los que se sucedían en España. Él había participado desde el principio en la Pasarela Cibeles, también en aquel primer desfile en la carpa de circo alquilada a Teresa Rabal. Hace unos meses, preparando una clase sobre la evolución de la moda española a través de las revistas en la Universidad Menéndez Pelayo, le vi en un vídeo contando cómo en aquel desfile los bajos de los pantalones se llenaban de barro porque había llovido la noche anterior.

Decía Jesús que solo en el diccionario la palabra éxito va antes que la palabra trabajo. No decía él que la inspiración te tiene que llegar trabajando, pero sí hablaba de trabajo, trabajo y trabajo, como la única clave del éxito.

El año antes de que nos dejara le vi dos veces. La primera en una comida a la que asistimos María Vela a la que adoraba, como adoraba a Silvia Alexandrovich, seguramente porque eran de la misma raza de rebeldes que él, Pepa Bueno y yo misma. Sufrí con sus dificultades para respirar.

La segunda vez fue en noviembre de 2010, cuando le galardonamos por la mejor fragancia masculina en los premios de belleza yo dona y el corte inglés. Por su fragancia Ámbar, que según él era un ingrediente necesario en un perfume. Le llamé para comunicarle el premio. No quería venir. Porque apenas salía. Pero le convencí. Me advirtió que llegaría y se marcharía después de recoger su premio. “Lo hago por ti, mi niña.” Y vaya si lo hizo. “Pero voy con la única condición de que me entregues tú el premio”.

Por cierto, se quedó toda la ceremonia.

Balenciaga decía que el modisto debe ser arquitecto para  patrones, escultor para las formas, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida. En la Moda como en cualquier ámbito de la creación a veces se tienen destellos de gloria. Dejar huella es otra cosa. Y eso ocurrió en su caso. En el de Balenciaga, claro. Pero también en el de Jesús del Pozo. Puedo decir, creo, sin temor a equivocarme, que además de creador él fue mucho más. Lo más cercano a la visión de Balenciaga, a quien por cierto admiraba como el gran couturier que fue. Desde luego fue un poeta de la moda. Y aún más: para mí fue lo más parecido a un pintor por su uso no ya del color sino de la luz y las luces que creó.

Hablaba de Balenciaga y hay que recordar que Jesús se hizo con un galardón que lleva su nombre, además de la Aguja de Oro, y varias T de Telva, así como el ya citado premio de Yo dona o los de la revista GQ.

Decía al principio que era austero. Lo cierto es que Jesús vestía a las mujeres sin vestirnos. En efecto, como un escultor. Como quien juega con un papel de seda. Pero sin meterse en alardes de papiroflexia. “La sensibilidad, decía, la entiende y la transmite la mujer que se viste con nuestra ropa.”

Creo que el suyo fue el primer atelier que yo visité. Y recuerdo el orgullo con el que me lo enseñó. Seguramente fue uno de los suyos el primer gran desfile que vi. Y desde luego fue suya la primera ropa de diseñador que vestí comprada por mí. Pero lo que a mí realmente me gustaba era cuando me llamaba para ver si comíamos juntos, “pero solos los dos”. Porque hablaba de todo. Mucho de moda, desde luego. De negocio. De la moda española. Pero con él se podía hablar de mucho más que de moda. Por ejemplo de coches. También de política… Me encantaba su carácter que no siempre era fácil. Me gustaba que le gustara comer aunque la gente lo dudara. Me contó una vez que desde pequeño su madre le daba pastillas para engordar. Y eso y su manera de ponerse terciopelos y bufandas o pañuelos en el cuello le daba un aire más cercano al poeta que al modisto. Y será porque la calle Almirante le había visto nacer y crecer, y que era a Madrid lo que la Rive Gauche a París, el caso es que podría haber tenido incluso tertulia literaria en el Gijón, y lo cierto es que acudía a algunas en las que se empapó de teatro, que le encantaba; para teatro y ópera realizó magníficos vestuarios.

Mantuvo siempre el brillo de niño en la mirada, de niño pillo, de niño rebelde primero con su padre y un poco con la sociedad en general. Por cierto un poco asocial y un mucho amiguero.

Es muy importante que esta presentación nos haya devuelto la memoria. Porque Jesús ya estuvo aquí. El 17 de marzo de 1999, en un desfile de los llamados creadores disidentes, aquellos que durante tres años abandonaron el nido de Cibeles para desfilar por su cuenta, en un intento de recrear fórmulas de desfiles como en Milán o París.

Como es muy importante el gran esfuerzo de Perfumes y Diseño por mantener viva la memoria de Jesús del Pozo, por mantener viva la marca, con un desarrollo digno de escuela de negocios pero también de escuela del corazón. Porque hay mucho amor en los lanzamientos de Duende, Halloween o Quasar.

Empezaba dando las gracias a Pedro Trólez. Y acabo dándoselas a María Eugenia, que por un problema de salud no puede estar con nosotros. Acabaré leyendo una frase de ella: “Jesús vestía a la mujer y sus sueños, y dado que los sueños son una auténtica victoria sobre el tiempo, y el entusiasmo, el secreto de toda belleza, la obra de Jesús será eterna”.