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Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.

¿Buen o mal ejemplo?

La presidenta de la Comunidad autónoma de Andalucía, Susana Díaz, se incorporó al trabajo a los 45 días de haber dado a luz a su hijo, dejándole al cuidado del padre que ha compartido así el permiso por maternidad, una situación que se produce pocas veces en España, a pesar de que la legislación establecida por la Ley orgánica de igualdad efectiva entre mujeres y hombres establece que tras las seis semanas obligatorias de permiso para la madre tras el parto, el padre y la madre pueden disfrutar indistintamente de las diez restantes.

Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.

Yo lo leí y pensé “pues qué bien, qué buen ejemplo, qué manera tan buena de dar un mensaje a la sociedad”. Padres y madres responsables de sus hijos al mismo nivel, diferencias fisiológicas aparte. Siempre me pareció que  la única manera de conseguir que los padres se impliquen en el cuidado de los hijos (¡para siempre!) es precisamente su presencia activa durante los primeros meses tras el nacimiento de sus hijo, lo que es bien difícil si ellos siguen su trabajo como si no hubiera pasado nada (tienen derecho a trece días de permiso en exclusiva para ellos). Las mujeres tienen derecho a decidir. Si incorporarse rápidamente al trabajo. Si tomar el permiso de maternidad completo. Si dedicarse en cuerpo y alma al bebé. O trabajar a tope. O trabajar desde casa… Siempre defiendo la libertad de elección. Tanto como defiendo la necesidad de que las leyes protejan a quienes lo necesiten. Tanto como que las leyes garanticen los derechos de las mujeres a ausentarse tras la maternidad y no tener ni un solo problema a su vuelta al trabajo relacionado con el periodo de ausencia. Pero de la misma manera defiendo que los permisos de paternidad deberían ser obligatorios. Si lo es para la mujer durante seis semanas, debería serlo para el padre. Dar de comer, limpiar culitos, calmar llantos, vigilar los sueños, abrazar, abrazar mucho, genera unos lazos con el hijo que, sin mistificar, son eternos. Así se evitarían situaciones muy desequilibradas, como lo es que en 2013 32.200 mujeres tomaron excedencias para el cuidado de menores y dependientes, frente a 2.530 hombres, lo que explica que un 47,1% de mujeres explican que el haber tenido hijos les ha perjudicado en su trayectoria laboral frente a un 16,4% de hombres.

Para mí era un buen ejemplo. Sin embargo, de pronto empecé a escuchar la polémica sobre esa incorporación temprana. Comencé a leer sobre la poca idoneidad y el pésimo ejemplo de la Presidenta al incorporarse tan pronto al trabajo, como una manera de explicarle al mundo que una mujer que triunfa, que una mujer que es poderosa, que tiene un cargo importante, no, importantísimo, no puede ser una madre como otra cualquiera, no puede disfrutar del tiempo con su hijo como lo hacen las demás. Yo no había tenido en cuenta esta perspectiva. Y desde luego hay que tenerla, hay que pensar que esa cara de la moneda también hay que contemplarla, aunque debo decir que yo no esto de acuerdo. Evidentemente, las mujeres con puestos de gran responsabilidad tienen más dificultades para ausentarse 16 semanas del trabajo. Pero no es menos cierto que hoy existen medios de sobra, fórmulas telemáticas que permiten seguir conectadas aunque no presentes al cien por cien en el trabajo. Entiendo que la presidenta de la Junta de Andalucía se organizará para cubrir ambos frentes, el personal y el laboral. Pero alabo la posición de un marido que da un paso al frente para ejercer la paternidad responsable, que es de eso de lo que estamos hablando.

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